el miedo es normal (y a veces es guay)

el miedo es normal (y a veces es guay)

Oye! Qué guay que os gustó la entrada anterior del journal! En ella hablábamos por encima del síndrome del impostor y de que de alguna manera todo es cuestión de suerte (o eso queremos creer de vez en cuando)

Y precisamente hoy quería hablar de algo que va muy de la mano con eso: el miedo. 

Hace ya un año, cuando trabajaba en la colección Buscando el latido como parte de mi TFG de diseño de moda, entendí algo que siempre había evitado: tener miedo es parte del proceso y, a veces, incluso puede ser una buena señal.

Tener una marca de moda, o en realidad tener una vida vinculada al diseño y al arte, no es muy fácil que digamos. Es algo romantizable, eso desde luego, pero fácil, lo que es fácil, no es. Desde que surge la idea, hace años, hasta que se materializa en algo real, pasa mucho tiempo y como es lógico, se pasan por muchas emociones previamente. Es como que cada paso que das está cargado de emociones positivas, pero a la vez de algunas negativas, como es el miedo.

Hay algunos días en los que todo parece encajar y la motivación es super alta, pero existen otros en los que empiezas a cuestionarte decisiones que hace una semana tenías clarísimas o en los que te preguntas si todo el tiempo que estás invirtiendo servirá para algo. O incluso días en los que sientes que nada de lo que haces esta a la altura (a la altura de qué? no tengo ni idea de cual es la respuesta todavía)

Al principio pensaba que ese miedo significaba que algo no iba bien. Que no estaba preparada o que no era suficiente. Con el tiempo entendí que ese miedo, siempre y cuando no paralice, solo significa que lo que estoy haciendo me importa. Cuando te estás exponiendo, cuando estás apostando por algo que es tuyo de verdad.
Cuando decides hacer las cosas de una forma en la que no hay garantías.

Con el tiempo he entendido que las dudas también forman parte del proceso. No solo aparecen cuando las cosas van mal, también cuando estás tomando decisiones importantes o cuando estás intentando hacer algo que nunca has hecho antes.

A día de hoy sigo teniendo momentos de incertidumbre. La diferencia es que ya no los interpreto como una señal de que debería parar, sino como una parte más del camino.

Si algo he aprendido con Utahia es que no hace falta dejar de tener miedo para seguir avanzando. Muchas veces simplemente tienes que hacer las cosas con miedo y ver qué pasa <3

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