la inspiración nunca llega como la imaginas

la inspiración nunca llega como la imaginas

Esta semana he vivido sobreestimulada o algo así. He estado trabajando en nuevos diseños y, al mismo tiempo, en un rodaje dentro del departamento de vestuario. Estoy rodeada de gente nueva todo el rato, de ropa, de colores, de conversaciones...

Y con tantísimas cosas pasando alrededor, he encontrado inspiración en sitios donde no me la esperaba. Os cuento tres.

1. Los pantalones de Meritxell

Uno de estos días Meritxell vino a trabajar con unos pantalones muy guays. Pero eso no fue lo que me llamó la atención.

Me preguntó cómo podía solucionar que, al lavarlos y secarlos, las marcas de las arrugas se hubieran quedado un poquito más claras que el resto del tejido. Y a mí me flipó. De hecho, me lo apunté en Notas al momento porque me encantaría conseguir ese efecto de forma intencionada en alguna prenda. Que parezca vivida, que tenga personalidad.

Qué curioso que, para unos, un problema sea el punto de partida de una idea.

2. Las pintas que llevaba en el rodaje

Al final de cada jornada parece que llevo encima media casa. Mi ropa, un cinturón lleno de hilos, imperdibles y cosas creo que puedo llegar a necesitar en algún momento, una toalla refrescante mojada a modo de turbante, la boina que le estaba sujetando a un actor, el cortahilos colgado al cuello y los cables del walkie talkie cruzándome el cuerpo.

Me hicieron una foto y, aunque objetivamente llevaba unas pintas importantes, la guardé en favoritos. No porque fuera una foto para poder publicar en ningún lado, pero había algo en esa mezcla de capas, texturas y objetos que despertó algo en mi cabeza.

3. Una foto de Pinterest

Me encontré una foto de una niña comiéndose un helado. No era solo la niña. Era todo. Los colores, las texturas, la actitud, las Converse rosas... Había algo en esa imagen que me hacía feliz.

No la guardé porque quisiera copiar nada. La guardé porque me hizo sentir algo.

Y a veces creo que con eso es más que suficiente.

Supongo que diseñar también consiste en eso: ir coleccionando pequeñas cosas que, por separado, no significan demasiado, hasta que un día todas empiezan a encajar.

Y, de repente, aparece una colección, o por lo menos, el principio de una <3

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