A veces pienso que Utahia tiene personalidad propia. Que si un día apareciera delante de mí convertida en una persona, probablemente sabría reconocerla al instante.
Utahia llegaría tarde. Pero no mucho. Lo suficiente para hacerte esperar cinco minutos y aparecer diciendo "perdón" mientras te enseña algo que ha encontrado por el camino y que le ha parecido importantísimo. Posiblemente se habría parado delante de una puerta azul muy guay, de unas naranjas perfectamente colocadas en una frutería o de una señora con un jersey increíble. Y sinceramente, habría merecido la pena la espera.
Bebería matcha por la mañana y una cerveza fría al atardecer. Porque le gusta cuidarse, pero también le gusta vivir. Nunca ha entendido muy bien por qué hay que elegir entre una cosa y la otra.
Sería de esas personas que siempre llevan demasiadas cosas en el bolso. Un libro que está a medias, los auriculares superenredados, un ticket de hace tres semanas, un gloss que nunca encuentra cuando lo necesita. Estoy segura que llevaría las manos llenas de anillos y no tendría espacio en el móvil nunca.
Tendría esa capacidad increíble que tiene algunas personas para convertir cualquier plan normal en el mejor plan del mundo. Saldría a comprar pan y volvería tres horas después porque se ha encontrado con cualquier persona, ha entrado en una tienda que parecía mona o simplemente se ha sentado sola en una terraza porque hacía un día "muy utahia".
Le costaría muchísimo decidir qué pedir en un restaurante. No porque nada le guste, sino porque le gusta todo. Es raro, porque podría tardar media hora en escoger el olor de una vela, pero solo dos minutos en comprar un vuelo a cualquier sitio.
Tendría una libreta llena de listas. Cosas que quiere hacer. Cosas que quiere aprender. Sitios a los que quiere ir. Ideas que probablemente nunca llevará a cabo, pero que le gusta imaginar. Tendría mil ideas empezadas y muy pocas terminadas. Pero de alguna manera siempre acabarían funcionando.
Y aunque parecería bastante despreocupada, en realidad sentiría todo muchísimo. Se emocionaría demasiado cuando alguien le dijera que algo que ha hecho le ha acompañado en un momento importante. Haría como que no es para tanto, pero luego lo recordaría durante semanas. Y aunque muchas veces parecería que tiene todo bajo control, la realidad es que estaría improvisando gran parte del tiempo.
Porque si algo define a Utahia, no es tener todas las respuestas, ni mucho menos, es la curiosidad de seguir buscando.
Y creo que esa es la razón por la que me cae tan bien.